El examen ya no te espera en un test center

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Lo que la pantalla, la cámara y la distancia le hacen a una certificación de inglés

Por Ray Rodríguez · The Exam

Hace unos años, presentar un examen de certificación de inglés tenía una logística casi ceremonial. Había que encontrar una fecha disponible en un centro autorizado, que muchas veces estaba en otra ciudad. Viajar un día antes, o salir de madrugada. Llegar con una hora de anticipación, dejar el teléfono en un casillero y sentarse en una sala con desconocidos, todos con audífonos, todos tecleando al mismo tiempo.

Para mucha gente en México eso sigue siendo así. Pero ya no es la única opción, y cada semana veo más estudiantes que ni siquiera la consideran.

Lo noto en cómo se preparan y en cómo eligen su examen. Toman clases por videollamada, practican con simuladores en línea y, cuando su universidad lo permite, presentan el examen desde su escritorio, con una cámara apuntando a su cara y un teléfono grabando su teclado.

Este cambio despierta reacciones opuestas. Para unos es la democratización que la industria debió hacer hace años. Para otros, sobre todo para algunas universidades, es una amenaza a la confiabilidad de los resultados.

Creo que las dos posturas tienen parte de razón, y que el debate está mal planteado. Cuando decimos "examen remoto" mezclamos tres cosas distintas, y cada una tiene efectos diferentes en quien presenta el examen.

Cómo llegamos aquí

El Duolingo English Test se lanzó en 2016 con una apuesta que entonces parecía arriesgada: un examen de alto impacto, adaptativo, que se presenta completo desde casa, en una hora y a una fracción del costo de los exámenes tradicionales. Durante sus primeros años fue visto con escepticismo.

Luego llegó 2020. Con los centros de examen cerrados, las universidades necesitaban una forma de evaluar a los aspirantes internacionales, y el examen que ya funcionaba a distancia estaba listo. Los grandes de la industria reaccionaron: ETS lanzó la edición en casa del TOEFL iBT y el IELTS desarrolló sus propias opciones en línea.

Seis años después, la pregunta ya no es si el examen remoto es posible. Duolingo afirma que más de 6,000 instituciones en el mundo usan su examen. Lo que entendieron primero fue algo más profundo que la tecnología: para el estudiante, la barrera no era solo el inglés, sino todo lo que había que hacer para demostrarlo.

Tres variables que solemos confundir

Cuando alguien dice "prefiero el examen presencial porque es más confiable", o "el remoto me pone más nervioso", casi siempre está hablando de una de estas tres cosas sin distinguirlas:

  1. El medio: papel o pantalla.
  2. El lugar: un centro de examen o tu casa.
  3. La vigilancia: un supervisor humano en la sala, o una cámara, un algoritmo y una revisión posterior.

Separarlas importa porque la investigación dice cosas muy distintas de cada una.

Variable 1 · El medio: leer en pantalla no es lo mismo que leer en papel

Hay un hallazgo bastante consistente en la psicología de la lectura. Un metaanálisis de Delgado y colegas (2018), que reunió 54 estudios con más de 170,000 participantes, encontró que la comprensión es algo menor en pantalla que en papel. Un segundo metaanálisis, de Clinton (2019), llegó a una conclusión parecida.

Lo interesante son los matices. La desventaja de la pantalla:

  • aparece con textos expositivos e informativos, no con textos narrativos;
  • es mayor cuando hay límite de tiempo;
  • no desaparece en los "nativos digitales": los lectores jóvenes no salieron mejor librados.

Ahora piensa en un examen de certificación: textos académicos y expositivos, leídos contra reloj. Es exactamente el escenario donde la pantalla cuesta más.

Pero aquí viene el matiz que casi nadie menciona: esta variable no separa lo presencial de lo remoto. El TOEFL iBT en un centro de examen también se presenta en computadora. Quien elige el centro "para no hacerlo en pantalla" se lleva una sorpresa: la pantalla está en los dos lados.

Lo que sí nos dice la evidencia es que leer en pantalla bajo presión es una habilidad que hay que entrenar. Practicar en papel para un examen que vas a presentar en computadora es prepararte para un examen que no vas a presentar.

Variable 2 · El lugar: la ventaja de lo conocido

Del lugar se habla menos, y creo que es donde el examen remoto tiene su ventaja más clara.

El día de un examen presencial, la carga cognitiva empieza horas antes de la primera pregunta: el traslado, el tráfico, el miedo a llegar tarde, el registro, una sala desconocida, el ruido de otros candidatos que hablan al mismo tiempo en la sección de Speaking. Nada de eso mide tu inglés, pero todo consume la misma atención que vas a necesitar para responder.

En casa, buena parte de ese costo desaparece. Eliges la hora del día en que rindes mejor y presentas en un espacio que tu cerebro ya conoce.

Pero el lugar también trae responsabilidades nuevas. En el centro, alguien más se encarga de que la conexión funcione, de que el cuarto esté en silencio y de que nadie entre. En casa, todo eso es tuyo: un vecino con taladro, un familiar que abre la puerta o un internet inestable pueden invalidar el examen. La comodidad se paga con autogestión.

Variable 3 · La vigilancia: cuando el examen también te observa a ti

Aquí está, a mi juicio, la dinámica cognitiva más interesante y la menos discutida.

En un examen remoto no solo respondes preguntas: también estás siendo observado de una forma muy específica. Las reglas del Duolingo English Test, por ejemplo, piden mantener la mirada en la pantalla, no hablar hasta que se indique, mantener las orejas visibles y no tapar la cámara del teléfono que graba tu computadora. Las reglas son razonables. Pero cumplirlas mientras resuelves un examen es, en la práctica, una segunda tarea.

La psicología cognitiva tiene un nombre para lo que pasa ahí. La teoría del control atencional (Eysenck y colegas, 2007) explica que la ansiedad consume recursos de la memoria de trabajo: la parte de tu mente que se ocupa de vigilar si estás haciendo algo "sospechoso" es la misma que necesitas para sostener una oración larga mientras la escribes.

Un estudio de Woldeab y Brothen (2019), con 631 estudiantes, encontró justo eso: la ansiedad ante los exámenes se asocia con calificaciones más bajas, y el efecto es más fuerte en los estudiantes muy ansiosos que presentan bajo supervisión en línea.

Esto no significa que el examen remoto sea injusto. Significa que la supervisión remota es una condición más del examen, y como cualquier condición, se puede entrenar. Quien ensaya antes la configuración, las reglas y la sensación de ser grabado llega con esa segunda tarea automatizada, y con la memoria de trabajo libre para el inglés.

Por qué las universidades dudan

Sería deshonesto escribir sobre esto sin hablar de la desconfianza institucional, que es real y tiene argumentos.

A inicios de 2026, una investigación encabezada por el British Council y Cambridge University Press & Assessment, junto con académicos de Cambridge y Dundee, reportó preocupación en universidades del Reino Unido por estudiantes admitidos con exámenes en línea más nuevos. Al mismo tiempo, el gobierno británico avanzaba en su propio esquema de exámenes aprobados para visas, del que el Duolingo English Test no forma parte. Y la inteligencia artificial generativa agregó una preocupación que hace cinco años no existía: ¿cómo garantizar que lo que el candidato escribe o dice lo produjo él?

Hay dos matices que conviene poner sobre la mesa. El primero: la investigación fue encabezada por organizaciones dueñas del IELTS, competidor directo del Duolingo. Eso no invalida sus hallazgos, pero sí obliga a leerlos con cuidado. Duolingo respondió que el estudio refleja percepciones, no resultados académicos de los estudiantes.

El segundo: el examen presencial tampoco es infalible. Existen las filtraciones y la suplantación de identidad. Y el propio IELTS reconoció que, entre 2023 y 2025, miles de candidatos recibieron calificaciones incorrectas por un problema técnico.

La industria remota respondió con más capas de seguridad: verificación de identidad, escaneo de la habitación y de las orejas, una segunda cámara, algoritmos que analizan el comportamiento y revisión humana de cada sesión. Es una carrera que no va a terminar, porque cada medida de seguridad nueva genera un nuevo intento de burlarla, en casa y en los centros.

Por eso creo que la pregunta de fondo no es "¿remoto o presencial?". Es otra: ¿qué tan bien predice este resultado lo que el estudiante va a poder hacer en la universidad? Esa es una pregunta de validez, no de lugar. Y es la que deberían responder, con datos, tanto los exámenes nuevos como los tradicionales.

Lo que está en juego: el acceso

Ahora pensemos en quién gana con el examen remoto.

Para una estudiante en Puebla, México, presentar en un centro puede significar un viaje de ida y vuelta, una fecha lejana y gastos que se suman al costo del examen. Para alguien en una ciudad más pequeña, puede significar un fin de semana completo. Para quien trabaja de tiempo completo, puede significar pedir un día que no le dan.

Cada una de esas barreras deja fuera a alguien que tenía el inglés suficiente, pero no la logística, el tiempo o el dinero para demostrarlo. Cuando un examen se puede presentar desde cualquier lugar, en cualquier día, por una fracción del costo, la certificación deja de ser un privilegio de quien vive cerca de un centro.

Ese es el potencial democratizador que me parece imposible de ignorar. Y también es la razón por la que la desconfianza institucional, por legítima que sea, tiene que resolverse con evidencia y mejores sistemas, no con la vuelta automática al modelo anterior.

Por qué Ray The Exam es remoto

Esto no lo escribo desde fuera. Cuando decidí cómo iba a funcionar Ray The Exam, la pregunta que me hice fue la misma que hoy se hace la industria de los exámenes: ¿a quién estoy dejando fuera?

Una preparación presencial tiene sus ventajas, pero también tiene un límite muy claro: solo llega a quien vive cerca, a quien puede llegar a cierta hora y a quien puede pagar no solo la clase, sino el traslado y el tiempo. Y las personas que más necesitan una certificación de inglés —quien aplica a una beca desde una ciudad pequeña, quien trabaja de tiempo completo y estudia en la noche, quien necesita titularse y no tiene una escuela de idiomas cerca— suelen ser justo las que quedan del otro lado de ese límite.

Por eso decidí que la preparación de The Exam fuera remota. Los cursos se toman a tu ritmo y las mentorías son por videollamada. Hoy trabajo con estudiantes que nunca habrían podido llegar a un salón en Puebla, y que se preparan desde donde viven, en el horario que pueden.

Lo remoto, en mi experiencia, no es una versión de segunda de la preparación presencial. Es lo que permite que la preparación llegue a quien antes no le llegaba. Y si la preparación ya se democratizó, tiene sentido que la certificación vaya en la misma dirección.

Hacia dónde va todo

No veo un futuro donde lo remoto reemplace por completo a lo presencial, ni al revés. Veo uno híbrido, en el que el lugar deja de ser la pregunta principal y la conversación se mueve a tres frentes:

  1. Evidencia de validez. Los exámenes, todos, van a tener que demostrar con datos que sus resultados predicen el desempeño académico. Las universidades van a confiar en lo que se pueda medir, no en lo que se pueda vigilar.
  2. Seguridad proporcional. Lo que hoy es una carrera contra el fraude se va a profesionalizar. La pregunta será cuánta vigilancia es suficiente sin convertir el examen en una prueba de nervios.
  3. Preparación integral. Prepararse para un examen ya no es solo prepararse para su contenido. Es prepararse para su medio, su lugar y su forma de supervisión.

Lo que esto significa para ti

Si te estás preparando para una certificación, esto es lo que te recomiendo:

  • Primero, revisa qué acepta tu institución. Antes de elegir entre remoto y presencial, verifica qué exámenes acepta tu programa y si acepta las versiones en casa. Esa decisión no es tuya, y conviene saberlo antes de pagar.
  • Entrena en el medio en el que vas a presentar. Si el examen es en computadora, practica leyendo y escribiendo en pantalla, con tiempo. La evidencia dice que la pantalla cuesta más en textos académicos bajo presión.
  • Ensaya las condiciones, no solo el contenido. Si vas a presentar en casa, haz al menos un simulacro completo con las reglas reales: la mirada en la pantalla, sin notas, sin interrupciones, con el teléfono grabando. Que la segunda tarea ya esté automatizada el día del examen.
  • Prepara tu espacio como parte del examen. Silencio, luz, conexión estable, la puerta cerrada y tu familia avisada. En casa, eso también es tu responsabilidad.
  • Si la ansiedad te gana, considéralo en tu decisión. Si sabes que ser grabado te paraliza y tu institución acepta las dos modalidades, el centro puede ser la mejor opción para ti. Y si eliges el remoto, entrena precisamente esa sensación.

En The Exam preparamos para las dos modalidades y conocemos de cerca cómo funciona la evaluación remota. Lo que hemos aprendido es que el mejor examen no es el remoto ni el presencial: es el que te deja demostrar el inglés que realmente tienes.


Referencias

  • Clinton, V. (2019). Reading from paper compared to screens: A systematic review and meta-analysis. Journal of Research in Reading, 42(2), 288–325.
  • Delgado, P., Vargas, C., Ackerman, R., y Salmerón, L. (2018). Don't throw away your printed books: A meta-analysis on the effects of reading media on reading comprehension. Educational Research Review, 25, 23–38.
  • Eysenck, M. W., Derakshan, N., Santos, R., y Calvo, M. G. (2007). Anxiety and cognitive performance: Attentional control theory. Emotion, 7(2), 336–353.
  • Woldeab, D., y Brothen, T. (2019). 21st Century Assessment: Online Proctoring, Test Anxiety, and Student Performance. International Journal of E-Learning & Distance Education, 34(1).
  • Duolingo English Test (2026). Guía oficial para candidatos.
  • GB News (27 de febrero de 2026). Top universities caught using Duolingo to screen foreign students.

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